Psicoanálisis de los trastornos tiroideos

Psicoanálisis de los trastornos tiroideos

Psicoanálisis de los trastornos tiroideos

El objeto de estudio del presente trabajo se desarrolla en torno a los trastornos tiroideos que se relacionan con trastornos autoinmunitarios.

La glándula tiroides es un órgano importante del sistema endocrino y está localizada en la parte frontal del cuello, justo debajo de la laringe. Esta glándula secreta hormonas [tiroxina (T4) y triyodotironina (T3)] que controlan el metabolismo del cuerpo, es decir, interviene en todos los procesos físicos y químicos del cuerpo que convierten o usan energía, tales como la respiración, circulación sanguínea, regulación de la temperatura corporal, contracción muscular, digestión de alimentos y nutrientes, eliminación de los desechos a través de la orina y las heces, funcionamiento del cerebro y los nervios.

El control del metabolismo es crucial para regular el estado de ánimo, el peso y los niveles de energía tanto físicos como mentales.

Enfermedades como el hipotiroidismo, que presentan inflamación de la glándula tiroidea, ocasionan la disminución de la función tiroidea, es decir, una hipoactividad de la glándula tiroides. Pero si el cuerpo produce demasiada hormona tiroidea, la afección se conoce como hipertiroidismo.

Los trastornos autoinmunitarios, frecuentemente relacionados con la predisposición determinada por una combinación de factores genéticos y ambientales, son descritos cuando el sistema inmune reacciona atacando lo propio, el propio cuerpo.

El sistema inmunológico se pone en marcha siempre que aparece la enfermedad, siempre que organismos externos tratan de infectar al organismo humano, entonces el sistema inmunológico segrega los anticuerpos específicos para combatir y eliminar las bacterias, parásitos o virus que provocan el malestar. Los anticuerpos creados para buscar y capturar antígenos que puedan dañar el organismo, una vez producidos, permanecen circulando por la sangre algún tiempo generando inmunidad a incierto antígeno. Este mecanismo es la base de las vacunas.

Existen enfermedades donde el sistema inmunitario reacciona contra la glándula tiroides, la denominada enfermedad de Hashimoto (descrita en 1912 por el autor que da nombre a la misma, aunque no fue bautizada así ni descubierto el mecanismo productor del trastorno hasta 1956) es un ejemplo de este tipo de reacción del sistema inmunitario contra la glándula tiroidea.

Este trastorno de la glándula tiroides puede ocurrir a cualquier edad, pero se observa con mayor frecuencia en mujeres de mediana edad. La enfermedad comienza lentamente y pueden pasar meses o incluso años sin detectarla, normalmente el paciente acude a consulta por obesidad o por otro trastorno.

Es más común en mujeres y un 5% de las mujeres presentan una tiroiditis puerperal (silente) en los meses siguientes al embarazo, hasta el 20% de las mujeres con un episodio de tiroiditis puerperal presenta hipotiroidismo permanente de 5 a 10 años después del parto.

El hipotiroidismo de mediación inmunitaria afecta aproximadamente al 5-10% de las mujeres de mediana edad y ancianas, dependiendo de los criterios diagnósticos y de la localización geográfica.

La enfermedad de Graves es la causa más común de hipertiroidismo y es causada por una respuesta anormal del sistema inmunitario, que lleva a la glándula tiroides a producir demasiadas hormonas tiroideas. La enfermedad de Graves se observa con una frecuencia 10 veces menor que el hipotiroidismo, y tiende a afectar a sujetos más jóvenes, es más común en las mujeres a partir de 20 años de edad, aunque su aparición se observa en momentos clave para la mujer: la pubertad, la menopausia y el embarazo. Sin embargo, el trastorno puede ocurrir a cualquier edad y también puede afectar a los hombres.

Algunos estudios sugieren que existe una relación entre acontecimientos vitales importantes y la enfermedad de Graves, llegando a admitir como causa principal los desórdenes emocionales.

Aunque el hipotiroidismo y el hipertiroidismo son aparentemente diferentes, estos trastornos comparten numerosas características fisiopatológicas, y los pacientes pueden progresar de un estado al otro a medida que cambia el proceso autoinmunitario.

La glándula tiroides puede pasar de una hiperactividad a una hipoactividad: el sujeto pasa de una posición en la que el exceso de producción ha de ser detenido desde el exterior por no poder producir él mismo la detención a otra en la que necesita recibir del exterior lo que no puede producir por sí mismo.

Además, en ambos casos, tanto la hipoactividad como la hiperactividad de la glándula son reacciones al ataque del propio sistema de vigilancia del organismo. El sistema inmune, que en condiciones normales trabaja para procurar el buen funcionamiento y el bienestar de sistemas y órganos, en este caso ataca de manera virulenta a un órgano específico, ataca a un aliado, a un protegido.

La mayor incidencia de casos en mujeres después del parto es un dato significativo ante esta cuestión. Un estado emocional nuevo invade a la mujer en relación  al cumplimiento con la especie, ser madre, entregarse a la reproducción, supone la simbolización de una dualidad que sólo después del tercero, de la entrada en escena del padre, a través de su deseo, hará de ese nuevo ser un sujeto humano habitante del lenguaje. Esta situación mítica y concreta, universal e individual, en la cual la inmortalidad desaparece como posibilidad y el lenguaje nos anticipa como mortales, no deja indiferente a nadie.

La aceptación de la diferencia sexual es el núcleo de la estructura psíquica, es decir, la posición inconsciente adoptada por el sujeto frente a dicho acontecimiento queda sobredeterminada por lo inconsciente: en qué hace, en cómo lo hace, en para qué, en dónde y cuándo, pero todo esto lo sabremos después, después de la interpretación psicoanalítica.

Desde la producción de la enfermedad podemos estudiar la etiología de la misma, antes de ella no sabemos nada y para el enfermo, el proceso de enfermar es único, particular, individual. Aunque la enfermedad sea la misma, la curación será distinta para cada uno.

La variabilidad de los trastornos de la glándula tiroides muestra un amplio catálogo de enfermedades descritas pero, dentro de cada una de ellas, la actitud y la aptitud de cada paciente, en relación tanto a la enfermedad como a la curación, es única.

La capacidad de reproducción, de producción de hormonas tiroideas es una cualidad de la glándula tiroidea normal que se ve alterada. Es sometida a un estrés o un relax excesivo, por el ataque injustificado, orgánica y fisiológicamente del sistema inmune.

Si tomamos el cuerpo como escenario de los acontecimientos psíquicos, la autoinmunidad es una de las reacciones más complejas a las que se tiene que enfrentar el organismo. La función principal del sistema inmune consiste en protegerlo de sustancias extrañas potencialmente dañinas. Para poder cumplir su función tiene que reconocer las sustancias extrañas de las que no lo son, es decir,  sus propias células y tejidos. Ha de hacer un trabajo de discriminación de lo propio y lo no propio, para no atacar lo propio y reconocer lo extraño.

El sistema inmune se construye, desde el nacimiento, como consecuencia de los ataques de agentes externos que recibe el organismo y la producción de anticuerpos para la defensa del mismo. En los trastornos de la glándula tiroides lo que se pone de manifiesto es un trastorno autoinmune, en el que no se reconoce lo propio, como tal, y se desencadenan una serie de reacciones que tienden a eliminar al antígeno como si fuera extraño o no propio.

El mismo sistema que tiene que defender al organismo, en este caso a la glándula tiroidea para que pueda segregar las hormonas necesarias para cumplir con la exigencia del metabolismo, el mismo sistema que debe defender a la glándula para que desarrolle su función, ataca a la misma, provocando daños celulares y alterando su  funcionamiento.

Una lectura posible de esta situación es que la agresividad necesaria para el mantenimiento de la vida, que el sistema inmune descarga hacia lo extraño, es la misma que descarga contra sí mismo, provocando un trastorno en el propio cuerpo. Esto, además, hace que el sistema inmune desatienda, ocupado en atacarse a sí mismo, la vigilancia contra los agentes externos. Por eso, es muy frecuente que cuando el sujeto padece alguna enfermedad autoinmune pueda verse afectado, con mayor frecuencia y gravedad, por otros agentes que normalmente no le atacarían con tanta virulencia.

La semejanza y la diferencia que nos propone la diferencia sexual, y que mencionamos anteriormente, es lo que nos distingue como humanos. Pero dicha humanidad no viene dada por el hecho de nacer en un mundo rodeado de otros humanos, este hecho, en todo caso, nos da la posibilidad, pero cada sujeto ha de construir para sí mismo su propia humanidad, su propia vida. Para que esta construcción psíquica sea posible ha de reconocerse como semejante a la especie humana y, a su vez, como diferente.

Las operaciones psíquicas que intervienen en este proceso son las de alienación y separación. La operación de alienación identifica al sujeto dentro de la especie humana, y la operación de separación lo discrimina dentro de la misma especie, para conseguir ser un humano entre otros humanos.

Esta operación de reconocimiento y discriminación es la que ha de llevar a cabo el sistema inmune. Cuando falla, aparece como consecuencia la enfermedad. Para que esto no ocurra debe reconocer primero lo propio y luego lo extraño, creando de esta manera lo que llamamos memoria inmunológica.

Lo semejante y lo diferente, tanto para el psiquismo como para el sistema inmune, invade nuestras vidas, el reconocimiento de lo semejante y la discriminación de lo diferente son la piedra angular de los trastornos autoinmunes y, como consecuencia de estos, de los trastornos tiroideos.

Quizá por esta cuestión, no nos ha de extrañar que un alto porcentaje de casos de trastornos de la glándula tiroides, se dé en mujeres después del embarazo. La madre tiene que permitirse, y permitir al niño, esta misma operación de alienación y separación. Como el sistema inmune, debe construirse frente a los otros, como sujeto de la especie humana.