Terapia familiar

Terapia Familiar

No tiréis la toalla, si no podéis solos, pedid ayuda

terapia Familiar La terapia familiar resulta muy eficaz para resolver cualquier conflicto que se genere en la unidad familiar.

Cuando detectamos un malestar familiar es importante decidir con agilidad PEDIR AYUDA, ya que la vida de los hijos puede verse perturbada por los problemas de los padres.

La familia es una fuente inagotable de energía tanto para lo bueno como para lo malo. Encaminar favorablemente la energía familiar posibilita el crecimiento de sus miembros, sin que los afectos interfieran en su desarrollo.

La terapia familiar facilita la resolución de problemas y ayuda a mejorar la vida de cada uno de los miembros de la familia.

Características

  • Ayuda a detectar cuál es el problema y cómo solucionarlo
  • Proteger el crecimiento de los hijos sin excesos, los límites son necesarios
  • Favorecer el diálogo evitando conflictos y peleas.
  • Facilitar la aceptación de la realidad familiar, sea cual sea.
  • Acordar pactos de convivencia.
  • Inconvenientes de premiar y castigar.

Ayuda a detectar cuál es el problema y cómo solucionarlo

En muchas ocasiones llegan a la consulta familias o padres que se han dado cuenta que algo está sucediendo en la familia que impide una convivencia tranquila, sin problemas, pero no saben qué es. La actitud de los hijos ha cambiado y ahora: Se ha vuelto respondón o siendo un chico muy obediente ya no hace caso a nadie.

Hay varios factores que pueden potenciar un cambio de actitud en los hijos, algunas veces, tiene que ver con su propio desarrollo, otras con un acontecimiento que les ha sucedido es sus relaciones fuera de la familia, pero en la mayoría de los casos, los hijos son un reflejo o un detonante de una situación familiar que se pasa por alto y que, en la mayoría de los casos, tiene que ver con los padres.

No se trata de encontrar culpables, se trata de buscar soluciones para mejorar la situación.

Algunos padres se creen capaces de gestionar cualquier problema familiar, pero no siempre se obtienen buenos resultados, ya sea por falta de recursos o porque quizá ellos mismos son el origen de lo que reflejan sus hijos.

La terapia familiar, al aportar una visión externa y preparada profesionalmente, facilita la detección y solución de los problemas, reintegrando la salud familiar.

Proteger el crecimiento de los hijos sin excesos, los límites son necesarios

Los excesos nunca son recomendables. El exceso de atención, de amor, de protección o, incluso, de libertad no proporciona a los hijos la confianza, la estabilidad o la autonomía necesarias para su crecimiento.

Saber poner los límites cuando son precisos es una de las tareas más complejas en la educación de los hijos.

Se cree que los límites son malos o que son una muestra de falta de amor, pero por el contrario, los límites no sólo son buenos, sino que además, son fundamentales para un crecimiento saludable, donde las puertas del aprendizaje, la salud y las relaciones se abran para ellos.

En la terapia familiar, una de las funciones del terapeuta, es la de señalar los lugares donde los excesos están impidiendo un desarrollo favorable para cada uno de los miembros de la familia, también, a veces, son necesarios los límites para las figuras parentales.

Favorecer el diálogo evitando conflictos y peleas.

Que la comunicación se establezca de forma fluida y sin distorsiones es un factor muy enriquecedor para el crecimiento familiar.

La terapia familiar mejora las relaciones entre los integrantes de la familia, permitiendo reconocer los elementos que interrumpen la comunicación, como por ejemplo, los afectos exagerados, los sentimientos, la imaginarización de lo que el otro piensa o siente son algunos de ellos.

Normalmente lo que sucede cuando alguno de estos elementos surge es que el diálogo se carga de cierta agresividad transformándose en conflictos o peleas.

terapia familiar

También sucede que cuando no se hablan las cosas que van sucediendo y molestan, cuando uno se calla por evitar discutir, cuando se prefiere evitar la conversación para seguir teniendo razón imaginariamente, ese silencio puede romperse de manera brusca y repentina, provocando consecuencias, en muchos casos dañinas, que alteran la estabilidad familiar.

 

Aprender a conversar tranquilamente, sin silencios o formas agresivas, facilita que el clima familiar sea agradable. La terapia de familia es muy eficaz en estos casos.

Facilitar la aceptación de la realidad familiar, sea cual sea.

La familia es una entidad viva y, por eso, sufre transformaciones, cambios, pasa por épocas de esplendor, pero, a veces, también, sufre periodos de inestabilidad o malestar.

Saber gestionar cada acontecimiento o situación que se produzca hace al fortalecimiento familiar y al crecimiento de sus miembros.

Tolerar los momentos de crisis o de felicidad de uno de sus integrantes, evita que afectos como los celos, la envidia, la pena, la compasión o la culpa, dirijan el destino familiar.

Aceptar la realidad familiar y hacer el trabajo para transformarla, si fuera necesario, proporciona salud a la entidad familiar.

La terapia familiar soluciona los conflictos puntuales que perturben la unidad familiar.

Acordar pactos de convivencia

Los pactos son fundamentales para una buena convivencia. En ella surgen desacuerdos que si no se saben gestionar pueden ser causa conflictos familiares.

Muchas veces existen desacuerdos en la manera llevar la casa, la educación de los hijos, en la forma de gastar el dinero, diferencias de tratar a las familias de origen o en cuestiones insignificantes que surgen en la vida diaria.

PACTAR es la forma más civilizada de conseguir conciliar todas estas cuestiones con la vida laboral y personal de cada miembro de la familia.

Lograr establecer pactos coherentes y que permitan el buen funcionamiento día tras día, en otra de las ventajas que lograremos en la terapia. El bienestar de cada uno hace al bienestar global.

Inconvenientes de premiar y castigar

terapia familiarLos premios y los castigos son dos vías que perturban la educación.

Los premios son muy diferentes a la motivación. Motivar tiene que ver con ayudar a producir el deseo a otro (hijos, pareja, amigos) por hacer algo.

La comunicación, el estudio, la lectura, cualquier actividad lúdica que puede interesarnos va a ser trasmitida a los otros por el simple hecho de realizarla, ya que lo que se transmite es el deseo por hacer.

Si para conseguir el interés por hacer algo en los demás, tengo que premiarle, el fin no va a ser aprender a hacer una actividad concreta, sino recibir el premio. Cultivar que las relaciones funcionen a través de los premios, mal educa y no procura la satisfacción que se logra por el simple hecho de llevar a cabo la tarea.

Los castigos tampoco sirven, ya que a través del castigo se logra calmar el malestar surgido por haber hecho algo mal. Es decir, es como si el castigo sirviera para permitir una nueva mala acción. Una vez calmada culpa por haber hecho algo mal, se renueva el permiso de repetir esa mala acción u otra peor. Mucho peor es si utilizamos el castigo como privación de una necesidad básica, en este caso podemos provocar trastornos más graves.

La terapia de familia beneficia la comunicación y la reflexión que evitan métodos poco apropiados o ineficaces.