La angustia es un proceso adaptativo vital

La angustia es un proceso adaptativo vital

La angustia es un proceso adaptativo vital

 

La angustia es un proceso adaptativo vital, que está en todos y actúa como señal ante cualquier peligro preparando a la persona ante esa situación.

El peligro puede ser externo (león) o interno (deseo, pensamiento, fantasía). Ante el peligro externo puedo reaccionar por medio de la huida, pero ante el peligro interno no puedo huir.

La angustia es en primer lugar algo que sentimos. La calificamos de estado afectivo. Como sentimiento presenta un claro carácter displaciente, aunque no todo displacer puede ser calificado de angustia. Existen otros sentimientos de carácter displaciente como son el dolor, el duelo.

La angustia es un proceso adaptativo vitalLa angustia también se manifiesta con sensaciones físicas más precisas, muchas de ellas relacionadas con el sistema cardíaco y respiratorio (taquicardia, agitación respiratoria, ahogos…)

La angustia es un estado displaciente que utiliza determinados actos de descarga. La angustia se basa en un incremento de excitación que busca aliviarse con determinados actos de descarga (por ejemplo, comiendo).

El nombre de neurosis de angustia (lo que hoy se conoce como trastorno por ansiedad) es porque todos sus síntomas pueden ser agrupados en torno a la angustia.

La neurosis de angustia puede manifestarse con multiples síntomas o con un síntoma. (taquicardia, cansancio excesivo, compulsion a comer, falta de deseo, etc)

Las características de las ansiedad o angustia en una persona son:

A) La excitabilidad general: surge siempre, y es teóricamente muy importante. Una elevada excitabilidad indica siempre acumulación de excitación o incapacidad de resistirla; esto es, acumulación absoluta o relativa de excitación. Dentro de esta elevada excitabilidad estaría por ejemplo la hiperestesia auditiva (una hipersensibilidad con respecto a los ruidos) que puede ser causa de insomnio.

B) La espera angustiosa: La espera angustiosa es el síntoma nodular, se trata de un “quantum” de angustia, libremente flotante, que se halla dispuesto en todo momento a enlazarse a cualquier idea.

Por ejemplo: La mujer que cada vez que oye toser a su marido, propenso a los catarros, piensa en la posibilidad de que contraiga una neumonía mortal, y ve en su imaginación pasar el entierro. O aquella otra que cuando al volver a casa ve un grupo de personas ante su puerta, piensa que alguno de sus hijos se ha caído desde un balcón, y si oye la sirena de una ambulancia, piensa que es algún ser querido el que va en ella. Todas estas ideas son del orden de la espera angustiosa. La espera angustiosa se da también mitigada en lo normal, es lo que llamamos ansiedad o tendencia a la visión pesimista de las cosas, pero en la neurosis de angustia, sobrepasa siempre el nivel normal.

C) Esta espera angustiosa, constantemente en acecho, puede también irrumpir de repente en la conciencia en forma de un ataque de angustia o ataque de pánico. El ataque puede consistir tan sólo en la sensación de angustia, sin ninguna otra representación asociada, o bien asociarse a la idea de muerte o locura o acompañarse de sensaciones físicas (lo que se llama cortejo sintomático de la angustia) tales como parestesias, palpitaciones, disnea, sudores, atracones de comida, etc. Con frecuencia en estos casos el paciente no menciona la sensación de angustia o alude ligeramente a ella, calificándola de malestar. La combinación de estos elementos en el ataque de angustia es infinitamente variable, y además cada uno de los síntomas puede constituir por sí solo un ataque de angustia y serían equivalentes del mismo. Es decir, el paciente no presenta sensación de angustia, sino uno de los síntomas concretos como: palpitaciones, perturbaciones de la respiración, ataques de sudor (a veces nocturno), ataques de bulimia, despeños diarreicos (diarrea abundante que se produce de manera abrupta), síntomas digestivos como sensaciones de náuseas y malestar, vértigo, etc.

D) Sobre la base de la espera angustiosa, por un lado, y por otro de la tendencia a los ataques de angustia y de vértigo, se desarrollan fobias típicas:

Fobias relacionadas con la locomoción (con el movimiento, con la deambulación). La más típica es la agorafobia (miedo a los espacios abiertos), que se precede con frecuencia de un ataque de vértigo sin angustia, que acontece en la calle. La locomoción en estos pacientes no se ve afectada excepto en determinadas condiciones, tales como la falta de un acompañante o el paso por calles estrechas, etc.

E) Varios de los síntomas citados que acompañan o representan al ataque de angustia, se presentan también en forma crónica, siendo entonces más difícil descubrirlos, ya que la sensación de angustia concomitante es menos precisa que en el ataque de angustia. Así sucede especialmente con la diarrea, el vértigo y las parestesias, la sensación duradera de cansancio, etc.

Todos los estimulos que nos llegan los tenemos que elaborar de manera fisica y psíquica. Lo que le pasa a una persona con ansiedad es que es incapaz de elaborar psíquicamente dichos estímulos y se ponen de manifiesto físicamente bajo la ansiedad. (Ante una ruptura sentimental, ante una bronca con el jefe, inclusive por no tolerar las fantasias o los pensamientos de uno mismo, por ejemplo, el deseo que me despierta una persona en concreto)

La mayoría de las conductas alimentarias exageradas, ya sea por exceso o por defecto, tienen que ver con la huida del sujeto a esa sensación de angustia, de ansiedad.

La comida no solo es una necesidad, sino que el acto de comer tiene más que ver con el deseo humano. (Tengo una sed que me muero y tomo un traguito, o sacio el deseo de comerme al compañero comiendome 20 helados)

Si sabemos esto, es muy importante que en aquellos casos donde el paciente se empieza a cuidar en la alimentación o a hacer una dieta, trabajemos también los factores psíquicos que motivan la compulsion a comer, ya que la comida se utilizaba insconscientemente para taponar la ansiedad.

Vemos mucho en pacientes que se han sometido a una operación de reducción de estómago, como, si no se trata la ansiedad, aparece con más fuerza después de la operación, dándose cuenta el paciente que lo que le pasa no es sólo algo físico.

 

Comer no es solo ingerir alimento (calorías, vitaminas, nutrientes), también, ingerimos también otras cosas. La comida no va a calmar el ansia de vivir.

Comida, satisfacción, culpa por el exceso, angustia, comida… Aprender a tolerar la angustia, si no la tolero que cualquier excitación me lleva a comer compulsivamente es como masturbarse. Descarga sexual.

Padres que calman su propia angustia ante el llanto de sus hijos, dandoles la teta o de comer. Provocando una fijación de goce que se repetirá como forma de rápida y perjudicial de calmar la angustia.