Crisis de pareja

Las crisis en la pareja

Las crisis en la pareja

Lo primero que debemos señalar es que una crisis en una pareja puede convertirse en un momento de cambio que renueve la relación.

Las relaciones de pareja están en constante evolución, han de surgir nuevas inquietudes, nuevos proyectos, cambios que ambas partes tienen que aprender a tolerar para que no se produzcan detenciones, estancamientos afectivos que generen falta de comunicación, conflictos, peleas, e incluso, en algunos casos falta de deseo, impotencia, frigidez.

Hay un momento de la relación, donde la pareja comienza a ser algo más estable, que dejamos de sentir las llamadas maripositas en el estómago, este momento es necesario en cualquier pareja y debemos aprender a gestionarlo.

Esto significa que la primera etapa, la etapa de enamoramiento tiene que dar paso al amor. El amor es la base de cualquier relación pero para que se mantenga en el tiempo debemos trabajar para él.

Pero normalmente sucede lo contrario en muchas relaciones: dos personas se enamoran y pasado un tiempo creen que ya está, que la otra persona es mi novia, mi novio, mi mujer, mi marido, cuando creemos que el otro es nuestro, estamos empezando a crear una relación que perderá progresivamente su encanto. La “química”, como solemos escuchar, disminuye y podemos empezar a descuidarnos: engordo, no me arreglo, descuido la higiene, dejo de salir con amigos, trabajo lo mínimo.

Es como si la relación, la pareja, hubiera ocupado el lugar preferente, convirtiéndose en el único motivo de la vida. Ese peso con el que cargamos a la relación hace que la relación deje de funcionar. Comienza la exigencia, el malhumor, la demanda exagerada, incluso surgen celos, que nos llevan a convertirnos en detectives privados de todo lo que hace el otro. Esta situación es consecuencia de que yo he dejado de hacer las cosas que sostenían mi vida y que me hacían sentir bien y feliz.

He dejado de ser la persona de la cual se enamoró mi pareja.

El amor es una fuente de autoestima inagotable que alimenta todas las facetas de la vida, pero si renunciamos a nuestra vida por el amor, el amor se vuelve en contra dejando que florezca el odio por la pareja. Entonces empiezan los reproches: es que no me quieres porque no dejas de quedar con tus amigos como yo he hecho por ti; es que tu trabajo es lo primero, cada vez llegas más tarde y casi no podemos estar juntos; es que estás todo el día pendiente del móvil.

Realmente lo que sucede es que somos nosotros los que hemos abandonado a los amigos, el deporte, las actividades de ocio, porque tenemos una concepción del amor obsoleta. Creemos que para tener una pareja hay que entregarse, hay que renunciar, hay que colocarlo en el centro de nuestra vida. Todas estas situaciones van a provocar conflictos interminables, y contribuyen a que el deseo desaparezca.

En los casos más graves podemos llegar a la venganza, renuncio a realizar mis deseos por ti y, tarde o temprano, te lo haré pagar.

Son muchas las parejas que pasan por crisis de este estilo, indudablemente si usted se ve reflejando en algunas de las cuestiones que hemos contado, contacte con nosotros, sabemos cómo ayudarle.